Fotos: RL Hevia
Texto: Redacción Cuba Noticias 360
La historia más reciente de la pizza en Cuba ha estado en franca evolución. Según los ojos con que se mire, podríamos valorar con mayor precisión el decursar de este preciado alimento.
Si tenemos poco sustento en el bolsillo se puede asegurar, sin temor a equivocarnos, que la evolución de la pizza ha estado en reversa porque la que antes costaba 5 o 10 pesos hoy llega a los 200 con peor calidad que antaño; pero si el bolsillo nos da un respiro podemos acceder a pizzas que rondan los 1000 o 1500 pesos o los sobrepasan con una exquisita elaboración y con posibilidad de acceder a las múltiples variedades de este alimento.
Con el aumento del sector privado también aumentaron la variedad de pizzas y la calidad de su elaboración. En las cafeterías privadas o restaurantes de mayor categoría se pueden encontrar a precios reservados solo para una minoría: pizzas de jamón, hawaianas, de doble queso, de atún, de camarones…. propuestas que se pueden comprar si uno puede o está dispuesto a pagar el precio.



Pero fuera de la red que separa estos establecimientos del cubano «de a pie» quedan ofertas que cualquiera puede dudar antes de llevárselas a la boca. No son todas, pero tampoco son pocos los casos en que las cafeterías destinadas a las clases de menor presupuesto, o sea al gran por ciento de los cubanos, tienen a la venta pizzas de pobre calidad y una elaboración dudosa que pone incluso en entredicho la calidad de los ingredientes con que se elaboran.
Sin embargo, a veces hay excepciones a las que uno puede acceder para “matar al hambre” durante cualquier diligencia en la calle y se encuentra con un alimento bien preparado y vendido con la higiene adecuada, lo que debería ser la norma, aunque los precios permanezcan sobre lo bajo.

No pocos cubanos seguramente tienen anécdotas sobre estas pizzas callejeras que, si bien antes eran un alimento muy perseguido, ahora quedan como una de las últimas operaciones alimenticias cuando el estómago y el presupuesto aprietan.
El incremento de los precios se debe en gran medida a la escasez de harina en el país y al costo monetario que conlleva adquirirla, por no mencionar el resto de los ingredientes imprescindibles en su preparación.
A pesar de los altibajos en los precios y las diferencias de calidad en las pizzas hay que destacar la tradición que existe en su elaboración más exquisita entre los que se dedican a este negocio en el país. Y fuera de Cuba.
La realidad es el mejor ejemplo de ello. Tanto que el cubano Miguel Sánchez fue coronado en 2004 como el segundo mejor pizzero del mundo en un evento mundial celebrado en Argentina donde participaron más de 174 personas. Así como lo oyen y solo tuvo por delante al argentino Daniel Gabrielli, quien, por demás, “jugaba como local”.
Si bien Miguel también vive en Argentina, su premio demuestra que los cubanos están en las grandes ligas de la pizza en todo el mundo. Aunque en la isla la calidad de este alimento varíe y su mejor oferta solo este reservada para unos pocos.