Foto: Christopher Halloran | Shutterstock
Texto: Fede Gayardo
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, denunció que las misiones médicas cubanas son una “práctica atroz” y que deben llegar a su fin.
En sus declaraciones, realizadas durante la primera parada de su gira por Centroamérica, Rubio insistió en que “en muchas partes del mundo, a los médicos cubanos no se les paga” sino que “se le paga al Gobierno cubano”.
Además, refirió que “básicamente, operan como trabajo forzado en muchos lugares” por lo que su país trabajará para terminar con estos mecanismos irregulares y con el objetivo de garantizar que los galenos de la isla “trabajen por voluntad propia, con libertad de movimiento y expresión”.
EE.UU. ha condenado el envío de misiones médicas cubanas a diversos países del mundo, refieriéndose a ellas como “trata de personas”. Precisamente, el Departamento de Estado anunció el pasado 25 de febrero que ampliaría la actual restricción a los visados contra quienes se benefician de esta forma de “explotación laboral”.
Mientras Marco Rubio y su gobierno mantienen firmemente esta condena, algunos médicos cubanos en EE.UU. han referido su temor a ser deportados tras las nuevas políticas impuestas por Donald Trump.
Recientemente, el abogado cubano Manuel Viera publicó en redes sociales un análisis donde criticaba el “cinismo” de las políticas migratorias tanto del gobierno cubano como del estadounidense.
En su texto, Viera dijo que el trato que EE.UU. da a los migrantes es cínico y equiparable a los actos oficiales del Estado cubano: “Recibir con globos y canciones a miles de personas para luego darles 30 días para abandonar el país”.
Luego comentó que ambas naciones utilizan la migración como una herramienta política, mientras durante muchos años “el único perjudicado ha sido la familia cubana”.
En medio de este debate, el médico cubano Alexander Jesús Figueredo Izaguirre, que llegó a EE.UU. a través de la frontera en 2022, hizo alusión a las declaraciones de Viera y a la creciente incertidumbre migratoria que viven miles de cubanos en la nación norteña.
Como parte de su mensaje referido a las recientes medidas de la Casa Blanca, Figueredo afirmó que “no me arrodillo ni ante Trump ni ante Díaz-Canel (…) Digo lo que pienso, aunque duela, y aunque a algunos les moleste más que una verdad dicha en voz alta en medio de una plaza vacía”.
El médico cubano dejó claro que aunque fuese obligado a volver a Cuba seguirá luchando por su ideología: “Si un pie mío cruza la frontera de regreso, convoco a Bayamo entero a las calles”.
Aunque el profesional cubano tiene residencia permanente en ese país y no está en riesgo de deportación, el mensaje enviado en redes es reflejo de la preocupación que tienen aquellos que llegaron recientemente y aún no han conseguido regularizar su estatus migratorio en EE.UU. en medio de la incertidumbre actual provocada por la administración Trump.