Fotos: Shuterstock
Texto: Redacción Cuba Noticias 360
Más allá de sus playas paradisíacas, su imponente arquitectura de herencia colonial y la cálida idiosincrasia de su gente, Cuba esconde rincones tan curiosos como sorprendentes, desde pueblos suspendidos en el tiempo, hasta formaciones naturales que parecen sacadas de un filme de ciencia ficción.
Muy a pesar de la profunda crisis que agobia el día a día de los ciudadanos, la Mayor de las Antillas viene siendo una especie de diamante en bruto que atesora infinitas posibilidades de desarrollo, incluso en parajes que no figuran en los itinerarios de las guías turísticas. Cuba Noticias 360 compendia cinco lugares insólitos que reflejan lo real maravilloso insular.
El Mural de la Prehistoria

Viñales es conocido por su belleza natural, pero pocos están preparados para encontrarse con el Mural de la Prehistoria, una gigantesca pintura de 120 metros de largo que cubre una pared rocosa del mogote Dos Hermanas. La obra, realizada por el pintor Leovigildo González, representa la evolución biológica en un estilo que ha sido calificado por algunos como arte naif, y por otros, como un delirio kitsch. Su presencia en medio del bucólico paisaje tabacalero no deja a nadie indiferente.
Cueva de los Peces

En pleno corazón de la Ciénaga de Zapata se encuentra un cenote de aguas cristalinas conocido como la Cueva de los Peces. A simple vista parece una piscina natural, pero lo realmente llamativo es que tiene una profundidad de más de 70 metros y conecta con un sistema de cuevas submarinas aún inexplorado en su totalidad. Este “pozo azul” atrae a buceadores de todo el mundo, fascinados por la biodiversidad que habita en su interior y que incluye peces de agua dulce y salada en un mismo ecosistema. A su alrededor, la leyenda popular habla de tesoros escondidos y espíritus que custodian las profundidades.
El Callejón de Hamel

En el barrio de Cayo Hueso, en La Habana, se encuentra uno de los sitios más vibrantes y singulares del país: el Callejón de Hamel. Este estrecho pasaje se ha convertido en un santuario del arte afrocubano, decorado con murales psicodélicos, esculturas recicladas y grafitis que rinden homenaje a religiones de origen africano. Más que un espacio artístico, el Callejón es un punto de encuentro espiritual y cultural donde se celebran ceremonias, toques de tambor y presentaciones espontáneas; un lugar que parece vivir en una dimensión paralela dentro del caos urbano.
Museo de los Orishas
Dentro del mercado de artesanías de la Plaza de San Francisco se esconde un pequeño museo que simula un templo místico: el Museo de los Orishas. Este espacio está dedicado a las deidades del panteón yoruba y expone figuras que representan a los orishas como Shangó, Yemayá y Elegguá, rodeados de velas, frutas y objetos rituales. No es un museo convencional, sino un lugar donde la frontera entre la exhibición y la práctica religiosa se desvanece. Los visitantes pueden sentir que están siendo testigos de una ceremonia en curso, lo cual genera una experiencia intensamente sensorial y, para muchos, inquietante.
Remedios con sus Parrandas
Tradición festiva de hondo arraigo en la llamada Octava Villa de Cuba, las Parrandas de Remedios pueden parecer un espectáculo salido de otro mundo. Cada diciembre esta pequeña ciudad se transforma en un escenario de explosiones, luces y desfiles que desafían toda lógica. Dos barrios rivales, El Carmen y San Salvador, compiten con carrozas descomunales, fuegos artificiales artesanales y coreografías al más puro estilo de una ópera barroca. El ruido es ensordecedor, la creatividad desbordante y la energía, casi frenética. Algunos visitantes lo describen como una mezcla entre carnaval, rito tribal y teatro callejero, una experiencia que resulta caótica e inolvidable.